La diferencia entre una informática reactiva y una proactiva
Hay una prueba sencilla. Mire los últimos seis meses de incidencias. Si casi todas las abrió su personal, su informática es reactiva, por buenos que sean los tiempos de respuesta.
Qué significa proactivo de verdad
No es una palabra de marketing. Tiene una forma concreta:
- Monitorización que avisa antes de que lo note un usuario
- Discos, certificados y licencias controlados con su fecha de caducidad
- Parches aplicados según calendario, no después de un incidente
- Copias verificadas restaurándolas, no leyendo una marca verde
- Una conversación trimestral sobre qué está envejeciendo y qué costará sustituirlo
Cada uno de esos puntos convierte una caída en una ventana de mantenimiento.
La economía no es sutil
Un disco defectuoso sustituido un martes por la tarde cuesta lo que cuesta un disco. Ese mismo disco fallando por su cuenta cuesta el disco, la restauración, el día perdido y la confianza de todos los que no pudieron trabajar.
El segundo caso, además, tiene muchas más probabilidades de ocurrir en el peor momento posible, porque es la carga la que termina de romper un equipo al límite.
Cómo cambiar la proporción
No hace falta cambiar de proveedor para empezar. Pida:
- Una lista de cada equipo y su antigüedad
- El nivel de parcheado actual del parque
- La fecha de la última restauración de prueba correcta
- Qué monitorizan y quién recibe las alertas
Si esas cuatro respuestas tardan en llegar, ese es el diagnóstico.
El objetivo no es cero incidencias. Es que las incidencias que tenga sean las que nadie podía prever.
Nuestra monitorización y mantenimiento se construye exactamente sobre esa proporción.
